El ex jefe de campaña de Trump acepta declararse culpable de fraude en el caso de la trama Rusa

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El ex jefe de campaña del presidente Donald Trump, Paul Manafort, accedió este viernes a cooperar con los fiscales federales que investigan la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016. Una decisión de Manafort, que además se declaró culpable de dos cargos criminales, conspiración contra EEUU y obstrucción a la justicia, que puede aportar más pruebas a la investigación del fiscal especial, Robert Mueller, ex director del FBI.

De esta forma, Manafort se convierte en la quinta persona relacionada con el presidente en declararse culpable dentro del marco del caso del Rusiagate. En este caso, Manafort ya ha sido hallado culpable por un jurado federal en Virginia por no declarar a Hacienda más de 16 millones de dólares tras trabajar como consultor político en Ucrania.

Esta declaración de culpabilidad corresponde a su segundo juicio previsto para la semana que viene en Washington. Este proceso estaba destinado a abordar cargos adicionales relacionados con su trabajo para el gobierno Ucraniano del presidente Viktor Yanukovych, un títere de Vladimir Putin. En 2014, Manafort intentó suavizar la imagen de Yanukovych en Washington al acusar a su rival, Yulia Tymoshenko, de antisemita. Manafort también se ocupó de diseminar rumores contra un miembro del gobierno de Obama por defender ideas en contra de la comunidad judía.

Su decisión de colaborar plantea preguntas sobre la presión política y legal a la que se ha sometido al consultor político. Se trata de un movimiento que se produce justo antes de las elecciones de mitad de legislatura del Congreso, primera gran cita electoral después de que Donald Trump batiese en las presidenciales a la candidata demócrata, Hillary Clinton, a la que Putin declaró la guerra sucia después de que expresase sus dudas sobre la victoria del partido del ruso en las elecciones al Parlamento de 2011.

De esta forma, este último movimiento de Manafort supone un cambio de estrategia después de que se resistiese a colaborar en el último juicio en Virginia. Entonces, su postura, jaleada por Trump, contrastó con el movimiento del abogado del presidente, Michael Cohen, que sí optó por colaborar con Mueller. Primero reconoció que el presidente le había dado instrucciones en la campaña presidencial para comprar el silencio de la actriz porno Stormy Daniels y la modelo de Playboy, Karen McDougal sobre sus affaires.

Fue una declaración que abrió la puerta a considerar de forma directa al presidente responsable o, al menos, partícipe de una violación de la ley electoral. Acontecimientos que se desarrollaron de forma sucesiva en pocos minutos en la llamada “hora negra” del presidente. Ahora, esta decisión de Manafort no hace más que estrechar el cerco. Sin embargo, los demócratas no podrán plantear un impeachment (destitución) hasta que no se hagan con la Cámara de Representantes, que hace las veces de fiscal en estos juicios políticos.

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