La división en la Comisión Europea provoca el primer tropiezo del acuerdo del Brexit

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El pacto sobre la salida de Reino Unido de la Unión Europea, cerrado la semana pasada a nivel técnico, ha sufrido este miércoles su primer tropiezo. La Comisión Europea no ha logrado el consenso necesario para respaldar el texto, bloqueado al menos hasta este jueves. El percance se producía unas horas antes de que el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, se reuniera en Bruselas con la primera ministra británica, Theresa May, para allanar el camino hacia un acuerdo que de momento se complica.

El primer tropiezo se ha producido durante una reunión de la Comisión a la que estaba invitado el negociador jefe europeo, Michel Barnier, para defender la bondad de las 585 páginas del documento. Pero la falta de consenso entre los comisarios ha impedido que se encienda la primera luz verde en una recta final que se preveía complicada en Londres, pero muy sencilla en Bruselas.

El choque de los comisarios ha provocado la primera reacción de emergencia para garantizar que no colapsa la cumbre europea del próximo domingo, en la que se espera que los 27 socios de la UE aprueben tanto el acuerdo de salida como una Declaración política sobre la futura relación con Londres.

Juncker se ha visto obligado a cancelar su desplazamiento este jueves a Gran Canaria, donde esperaba asistir a una reunión de los presidentes de las regiones ultraperiféricas de la UE. “Debido a los muchos acontecimientos importantes en estos momentos, el presidente ha decidido cancelar su visita a España. El presidente se quedará en Bruselas”, señaló el portavoz oficial de la CE.

Fuentes comunitarias indicaron, además, que este jueves se tendrá que convocar una reunión extraordinaria del colegio de comisarios para intentar que el organismo dé el visto bueno al proyecto del acuerdo y al borrador de la Declaración. La Comisión no ha confirmado de manera oficial esa posible cita.

El bloqueo del texto ha complicado la reunión de Juncker con May, porque el presidente de la Comisión no ha podido ofrecer a la primera ministra una posición precisa por parte europea. Tras el encuentro, de unas dos horas y media, un portavoz de la Comisión se limitó a señalar que “se han logrado progresos muy buenos y el trabajo continúa”.

May llegaba además con grandes reivindicaciones sobre la Declaración futura, en la que intenta garantizar un trato privilegiado para Reino Unido, pero se ha topado con demandas europeas, plasmadas en la división de la Comisión, que le pueden complicar el apoyo en Londres a esa Declaración.

La reunión de la Comisión, según fuentes del organismo, se atascó este miércoles en los mismos puntos que están provocando resistencia entre los 27 Gobiernos europeos, con Francia y España a la cabeza: clarificaciones sobre el período transitorio de salida (en el que Reino Unido disfrutará de completo acceso al mercado europeo), cierto compromiso por parte de Londres de que se permitirá a los barcos europeos faenar en aguas británicas y, en el caso español, garantías de que el acuerdo no pondrá en duda que Madrid tendrá siempre la última palabra sobre la futura relación de Gibraltar con la UE.

El organismo comunitario trabajaba a marchas forzadas en la noche del miércoles para superar los escollos surgidos. El equipo de Barnier ha advertido sobre el riesgo de tocar el acuerdo de salida, un frágil equilibrio entre los intereses británicos y europeos. La Comisión también prefiere que las posibles precisiones o salvedades se incorporen a la Declaración política, un texto mucho más maleable porque no tiene valor jurídico y se puede prestar a mayores interpretaciones. España insiste en que se conforma con cualquier instrumento (declaración, anexo, etc.) siempre que quede plasmado con claridad su posición sobre Gibraltar.

Tanto la Comisión como el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, insisten en que a pesar de todo el proceso de aprobación del Brexit está encarrilado y no cabe esperar contratiempos. En un esfuerzo por presentar el texto de Barnier como un hecho consumado, Tusk ha previsto que la cumbre europea comience a las nueve y media de la mañana del domingo y concluya en apenas hora y media. A continuación, los 27 se reunirían con la primera ministra británica, Theresa May, durante una sola hora para dar por cerrado tanto el acuerdo de salida como la Declaración sobre el futuro.

Según el optimista plan de Tusk, toda la sesión extraordinaria del Brexit apenas durará 150 minutos y al mediodía se procederá con la rueda de prensa final. “De momento, hoy [miércoles] los textos tenían que haber salido de la Comisión y no ha podido ser”, valora el optimismo de Tusk una fuente europea con cierto aire socarrón.

Los comisarios europeos ─uno por país─ esperan revisar este jueves las precisiones que se incorporen al futuro pacto con Brexit. Si se superan las reticencias, los textos también serán revisados por los representantes en la negociación de los 27 países, antes de su traslado a la cumbre del domingo. Y si sale adelante se iniciará un proceso de ratificación en el Parlamento europeo y en el Parlamento británico que se espera concluir en febrero de 2019 como muy tarde. A tiempo para que el Brexit se consume el 29 de marzo y Reino Unido empiece a ser un país tercero a partir del día siguiente.

LONDRES RECLAMA UN TRATO DE FAVOR
Londres espera arrancar en la cumbre europea de este domingo una Declaración política en la que el club europeo se comprometa a tratar al Reino Unido como un socio externo privilegiado. El primer bosquejo del texto elaborado por el equipo negociador europeo bajo la dirección de Michel Barnier ya ofrece al país saliente un trato claramente de favor.

Las dos partes se comprometerían a llegar a una relación económica y comercial sin aranceles o restricciones para ningún tipo de producto. Y en el sector servicios, esencial para la economía británica, se marca como meta una liberalización “mucho más allá” de lo previsto en el marco de la Organización Mundial de Comercio.

La Declaración también planteará las bases para que Reino Unido pueda participar en ciertas misiones de política europea de defensa o acceder a ciertas bases de datos policiales. Y en cooperación judicial, se sugiere la posibilidad de mantener los procesos expeditivos de extradición con una aplicación de facto de la orden europea de detención y entrega.

Bruselas también se comprometería a establecer condiciones para que Reino Unido siga participando en programas de la Unión relativos, por ejemplo, a ciencia, innovación, educación, capacidades de defensa o protección civil.

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